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Todo lo que Debes Conocer sobre la Anestesia Boca

La anestesia buca es uno de los pilares fundamentales de la odontología moderna. Gracias a ella, hoy es posible realizar tratamientos dentales de forma cómoda, segura y prácticamente indolora. Desde una simple caries hasta procedimientos más complejos como extracciones, endodoncias o implantes dentales, la anestesia permite que el paciente viva la experiencia sin dolor ni estrés innecesario.

En este artículo te explicamos, de manera clara y detallada, todo lo que necesitas saber sobre la anestesia bucal: qué es, cómo funciona, qué tipos existen, cuánto dura su efecto, cuáles son los posibles riesgos y qué cuidados debes tener antes y después del tratamiento.

¿Qué es la anestesia buca

La anestesia bucal, también conocida como anestesia local en odontología, consiste en la aplicación de medicamentos que bloquean temporalmente la sensibilidad de una zona concreta de la boca. Su objetivo principal es impedir que el paciente perciba dolor durante un tratamiento dental.

Estos fármacos actúan sobre los nervios de la zona tratada, evitando que transmitan las señales de dolor al cerebro. El efecto es reversible y desaparece de forma progresiva al cabo de unas horas, recuperándose la sensibilidad normal sin dejar secuelas en la mayoría de los casos.

Tipos de anestesia utilizados en odontología

En la práctica odontológica existen diferentes técnicas de anestesia, que se eligen según el tipo de tratamiento y las características del paciente.

Anestesia local infiltrativa
Es la más habitual. Se aplica directamente en el área cercana al diente que va a tratarse. Se utiliza, por ejemplo, en empastes, carillas o tratamientos sencillos. Produce adormecimiento en una zona limitada y su efecto es rápido.

Anestesia troncular o bloqueo nervioso
Se administra cerca de un nervio principal para anestesiar una zona más amplia, como toda una parte de la mandíbula. Es frecuente en extracciones de muelas del juicio o tratamientos en varios dientes de la arcada inferior.

Anestesia general
No es habitual en clínicas dentales convencionales. Se reserva para casos muy concretos, como pacientes con necesidades especiales o cirugías complejas, y se realiza siempre en un entorno hospitalario bajo supervisión médica especializada.

Lea también: Todo sobre los tipos de antestesia en tratamientos dentales

Anestésicos más utilizados en tratamientos dentales

Los anestésicos locales más empleados en odontología pertenecen al grupo de las amidas. Cada uno presenta características específicas en cuanto a rapidez de acción, duración del efecto y profundidad de la anestesia.

  • Lidocaína: es el anestésico más utilizado por su eficacia, seguridad y equilibrio entre inicio rápido y duración adecuada.

  • Articaína: destaca por su gran capacidad de penetración ósea y su inicio rápido. Es muy utilizada en la actualidad.

  • Mepivacaína y prilocaína: se emplean en casos específicos, especialmente cuando se desea evitar el uso de vasoconstrictores.

  • Bupivacaína: ofrece una anestesia más prolongada, útil en cirugías largas o para controlar el dolor tras el tratamiento.

El odontólogo selecciona el anestésico más adecuado según el procedimiento, la duración prevista y el estado de salud del paciente.

¿Cuánto tarda en hacer efecto y cuánto dura la anestesia?

El inicio del efecto anestésico suele producirse entre uno y cinco minutos después de la aplicación, dependiendo del fármaco y de la técnica utilizada. El paciente notará una sensación de hormigueo y adormecimiento en labios, mejillas, lengua o encías.

La duración puede variar entre una y varias horas. En la mayoría de los tratamientos, el efecto desaparece progresivamente entre dos y cuatro horas. Durante ese tiempo es importante evitar morder la zona anestesiada o consumir alimentos muy calientes para prevenir lesiones accidentales.

Preparación antes de recibir anestesia bucal

Antes de aplicar la anestesia bucal, el dentista realiza una evaluación detallada del estado de salud general del paciente. Esta valoración es un paso esencial para garantizar la seguridad del tratamiento y evitar posibles complicaciones durante o después del procedimiento. Por ello, es muy importante que el paciente facilite información completa y veraz sobre su historial médico.

El odontólogo necesitará saber si el paciente padece enfermedades crónicas como diabetes, hipertensión, problemas cardíacos, trastornos tiroideos o enfermedades hepáticas o renales, ya que algunas de estas condiciones pueden influir en la elección del anestésico o en la dosis utilizada. También es fundamental informar si se está embarazada o en periodo de lactancia, ya que ciertos fármacos requieren especial precaución en estas situaciones.

Asimismo, se debe comunicar cualquier medicación que se tome de forma habitual, incluyendo anticoagulantes, antidepresivos, tratamientos hormonales o suplementos naturales. Algunos medicamentos pueden interactuar con los anestésicos o aumentar el riesgo de sangrado. Del mismo modo, es importante informar si se ha tenido alguna reacción adversa previa a la anestesia dental, como mareos intensos, palpitaciones o reacciones alérgicas.

En algunos casos, el dentista puede recomendar comer ligeramente antes del tratamiento o, por el contrario, acudir en ayunas, dependiendo del tipo de procedimiento. Seguir estas indicaciones y comunicar cualquier duda contribuye a que la anestesia se aplique de forma segura, personalizada y con el máximo nivel de confort para el paciente.

Posibles riesgos y efectos secundarios

La anestesia bucal es muy segura cuando se administra correctamente, pero como cualquier procedimiento médico, puede presentar efectos secundarios leves en algunos casos.

Entre los más frecuentes se encuentran la inflamación o el dolor en el punto de punción, pequeños hematomas o sensación prolongada de adormecimiento. En raras ocasiones pueden aparecer alteraciones temporales de la sensibilidad o reacciones vasovagales como mareo o bajada de tensión.

Las reacciones alérgicas verdaderas a los anestésicos dentales son poco comunes. Aun así, cualquier síntoma fuera de lo normal debe comunicarse al odontólogo para su valoración.

Cuidados después de la anestesia dental

Una vez finalizado el tratamiento, es importante seguir algunas recomendaciones sencillas:

  • Evitar comer hasta recuperar completamente la sensibilidad.

  • No masticar chicle ni alimentos duros mientras dure el adormecimiento.

  • Mantener una higiene oral suave en la zona tratada.

  • Aplicar frío local si aparece inflamación, según las indicaciones del dentista.

  • Tomar analgésicos únicamente si han sido recomendados por el profesional.

Estos cuidados ayudan a prevenir molestias y favorecen una recuperación rápida y sin complicaciones.

Conclusión

La anestesia bucal ha revolucionado la odontología, permitiendo tratamientos seguros, eficaces y prácticamente indoloros. Conocer cómo funciona, qué tipos existen y qué cuidados seguir antes y después del tratamiento ayuda a reducir el miedo al dentista y mejora la experiencia del paciente.

Ante cualquier duda, lo más recomendable es hablar con tu odontólogo, quien te explicará el procedimiento y resolverá cualquier inquietud para que tu tratamiento dental sea cómodo y tranquilo. Contáctanos aquí para obtener más información o agendar tu consulta con nosotros.

Preguntas frecuentes sobre anestesia boca

¿Cuánto dura el efecto de la anestesia en la boca?
El efecto de la anestesia bucal suele durar entre 1 y 3 horas. Claro, esto puede variar dependiendo del tipo de anestesia usada y la cantidad administrada, así que en algunos casos puede durar un poco más o menos. ¡Pero no te preocupes, es completamente normal!

¿Qué anestesia se usa en odontología?
En odontología, los anestésicos locales más comunes son la lidocaína y la articaína. Estos bloquean el dolor solo en la zona tratada, permitiendo que puedas someterte a tu tratamiento dental sin molestias, pero sin afectar otras partes de tu cuerpo. ¡Super efectivo!

¿Cuáles son los efectos secundarios de la anestesia bucal?
Algunos efectos secundarios comunes de la anestesia bucal son hinchazón, pequeños hematomas donde se aplicó la inyección o una sensación de adormecimiento que puede durar un poco más de lo esperado. Pero no te preocupes, generalmente desaparecen en unas horas y son completamente normales.

¿Cuál es la mejor anestesia para la boca?
La mejor anestesia depende del tratamiento, pero la lidocaína es la opción más utilizada en odontología debido a su eficacia y seguridad. Ofrece un equilibrio perfecto entre rapidez y duración del efecto, asegurando una experiencia cómoda y sin dolor durante los procedimientos dentales.

¿Qué pasa si me ponen mucha anestesia en la boca?
Si se administra demasiada anestesia, podrías sentir mareos o un entumecimiento prolongado. Aunque estos efectos son raros, en casos graves podrían incluir dificultad para respirar. No te preocupes, los dentistas siempre calculan la dosis adecuada para evitar estos problemas y mantenerte seguro.

¿Cuánto tiempo dura una anestesia en la boca?
Por lo general, la anestesia en la boca dura entre 1 y 3 horas, dependiendo del tipo de anestésico utilizado. Sin embargo, en algunos casos puede durar un poco más. Asegúrate de no morderte accidentalmente la zona adormecida durante ese tiempo.

¿Con qué se quita la anestesia de la boca?
La anestesia no se puede “quitar” de inmediato, pero el efecto desaparece naturalmente en unas pocas horas. Mientras tanto, solo tendrás que esperar un poco hasta que la sensación vuelva a la normalidad. ¡Es totalmente seguro y transitorio!

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